Crónica del lunes 5 de mayo.0

Hoy era el día previsto para poder atacar la cumbre, pero el éxito obtenido ayer y las condiciones de viento del día, aconsejaban ser prudentes.

Nos hemos levantado con un fuerte viento en la zona del refugio, que presagiaba que en la cima sería mucho más fuerte.

Ya el día anterior, por la noche, se había visto la imposibilidad de volver a subir, dado que el hielo en la cumbre y el estado de la nieve lo desaconsejaban.

Todo ello y las condiciones del refugio, han llevado a la decisión de realizar la bajada al pueblo con un día de antelación, en previsión de peores condiciones el martes.

El grupo se ha puesto en marcha a las diez horas con el viento de compañero. Lo primero era enfrentarse a la pesada mochila que hay que portar a la espalda. Lo segundo, afrontar la terrible pala que nos recibió el primer día. Todo junto ha llevado a que la primera bajada fuera un poco caótica hasta la reunión antes de cruzar el glaciar.

El glaciar está muy cubierto de nieve y no presenta grietas visibles por lo que lo bajamos esquiando sin dificultad. Vamos viendo la dificultad de esquiar con 20 kilos a la espalda.

Seguimos con la bajada y hacemos alguna parada para realizar tomas de TV. La bajada se complica por el estado de la nieve pero vamos avanzando sin contratiempo.

Al llegar al punto donde nos dejaron los caballos al subir (esta vez no hay caballos), se decide seguir bajando por la lengua de nieve que nos permitiría ahorrarnos un gran desnivel. El estado de la nieve produce múltiples caídas. Ya casi abajo Javical hunde una rodilla en la nieve y se produce una lesión que le impide seguir bajando con normalidad.

La suerte es que nuestro médico le atiende de inmediato y tras proceder a una primera revisión, le pone una vendaje funcional y un analgésico intramuscular.

Dado que estaban más arriba que el resto del grupo, inician un descenso caminando hasta recibir el apoyo del resto del grupo. A partir de ese momento, JAVIER baja sin mochila y aumentando las medidas de seguridad.

A la hora de descenso, llegamos a la zona de la iglesia de la Santísima Trinidad, donde nos esperan los vehículos. Foto de grupo y final del descenso sin más contratiempos.

Los vehículos nos llevan al alojamiento de días atrás a través del camino súper bacheado que lleva al pueblo. Es como una montaña rusa.

Tras proceder a alojarnos y asearnos (recuerdo que el refugio no tenía ningún servicio ni agua corriente) damos un paseo por el pueblo y esperamos dar buena cuenta de la cena que tenemos prevista en el albergue. Una cerveza es algo que se hecha de menos.

Jorge, nuestro médico, realiza un nuevo examen a Javier y comprueba que la lesión puede ser más leve de lo que al principio parecía. No obstante habrá que realizar pruebas una vez en España para determinar el alcance real de la lesión.

Esta noche podremos brindar por el buen fin de la expedición.

Un saludo.

Javier de la Cal

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